El Paraíso imperfecto de Augusto Monterroso

portada del libro editado en la colección DEBOLSILLO Contemporánea de Random House Mondadori

portada del libro editado en la colección DEBOLSILLO Contemporánea de Random House Mondadori

Por estas fechas acostumbra a ser habitual asisitir a la publicación en prensa de ránquings y encuestas sobre el mejor libro del año 2013. Más allá de los Chirbes, Carrasco, Munro, Dicker, Pàmies o De Jòdar, mi particular libro del año pasado ha sido esta antología tímida (tal como se subtitula) que me ha permitido, en el décimo aniversario de su muerte, acercarme y conocer mejor al autor centroamericano, del cual tan solo había leído ocasionalmente algún microrrelato.

Monterroso es (re)conocido como el máximo exponente de este peculiar género, pero además de algunos de sus microrrelatos, la antología a cuidado de Carlos Robles Lucena recoge magníficos ejemplos de relatos y artículos caracterizados siempre por su brevedad e ingenio.

La obra del narrador guatemalteco (autor de tan solo nueve libros y que empezó a editar tarde e impelido por sus amigos) constituye una sugestiva mezcla de humor, erudición y lirismo, y en las historias que narra se intuye un autor tímido, inseguro de sus propias cualidades, que contempla el mundo con cierta condescendencia ante los vicios y defectos del género humano.

Ubi bene, ibi patria: Ahí en donde estés bien, ahí es tu patria

Él mismo confiesa que en su primer viaje al exilio llevaba tan solo una maleta y una edición de los Ensayos de Montaigne bajo el brazo. Escritor autodidacta, Montaigne, Borges, Cervantes, los autores clásicos en general, constituyen una referencia continua en su obra, fiel heredera del humanismo y la sabiduría que les caracteriza.

A pesar de todo, lo que más me ha llamado la atención ha sido su visión entre escéptica y descreída del poder de la literatura. Consciente de las limitaciones de la misma para influir en la realidad política y social de cualquier país, la literatura (tanto la lectura como la escritura) se revela como un particular espacio de evasión y esparcimiento.

En uno de los relatos de Los buscadores de oro (“En mi alto insomnio veo a veces a un niño de nueve o diez años…”) el autor rememora su acercamiento a la literatura a través de las imágenes de una edición ilustrada de Don Quijote de la Mancha y de una tira de dibujos publicada en la prensa sobre un episodio del viaje de Vasco de Gama alrededor del mundo. Entre la escena real de unos campesinos que contempla a través de la ventana, y las ilustraciones impresas, el niño acaba refugiándose en el mundo de ensueño. La literatura, frente a la realidad, como un camino por explorar que no lleva necesariamente a ninguna parte pero que se recorre por gusto, ”aunque con grandes dosis de trabajo, disciplina y sufrimiento”.

las bodas de camacho en Don Quijote de la Mancha

En otro de sus artículos, “Sobre la traducción de algunos títulos”, en un ejercicio brillantísimo de erudición y entretenimiento, al desenmascarar el entuerto de la errónea traducción de la novela de William Faulkner The sound and fury, basado en un verso de otro William (el Shakespeare), el autor guatelmateco concluye que tanto el verso del autor inglés como el título de la novela norteamericana deberían traducirse correctamente como “meras palabras”, o sea lo que en definitiva dice un idiota. Y, apuntilla, (lo que dice) “probable y tristemente, la literatura en general”.

A pesar de su inutilidad, o precisamente por ello, y en contraste con el arduo trabajo que implica el oficio de escritor, la literatura aporta al lector, tal como ejemplifica de forma soberbia en el relato “El paraíso”, un paraíso, aunque imperfecto, que nos ayuda a sobrellevar la vida y a sentirnos menos infelices por ello.

Augusto Monterroso (1921-2003), autorretarto tímido

Un autor excelente, una curiosa mezcla de Jorge Luis Borges y Pere Calders (entre otros), especialmente apropiado para todos aquellos que padecemos literatosis, término acuñado por Juan Carlos Onetti para designar la obsesión por los libros y que recoge Enrique Vila Matas en su espléndido El mal de Montano.

Enlaces de interés:

EL PAÍS: El microrrelato que se convirtió en ‘best seller’

Cuento La brevedad de Augusto Monterroso

Augusto Monterroso. Centro Virtual Cervantes

EL PAÍS: Maestro de la concisión por Enrique Vila-Matas

2 responses to “El Paraíso imperfecto de Augusto Monterroso

  1. No he leido nada suyo, voy a hacerte caso y tiene pinta de que te voy a deber otra.

  2. Empieza echando un vistazo a los textos recogidos en el Centro Virtual Cervantes. Creo que te gustarán…
    http://cvc.cervantes.es/actcult/monterroso/antologia/
    ¡Hasta pronto!

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