Runas Maiyupi (La gente del río) de Josep Íñigo

   ¿cuál de los cuatro caminos / me va a llevar a lo hermoso?
algunas de las canoas que utilizaron Josep y sus acompañantes por el río Napo

algunas de las canoas que utilizaron Josep y sus acompañantes por el río Napo

Para encontrar lo no hallado hay que escoger el camino, dice la preciosa canción que canta Quico Pi de la Serra en el vídeo que Josep ha realizado como promoción de su exposición en el CAP Drassanes sobre los habitantes del río Napo. Josep Íñigo, además de amigo personal, es un magnífico fotógrafo que hace tiempo que se dedica a esto de recoger instantáneas por donde quiera que va. Viajero empedernido, ha visitado lugares recónditos y perdidos a lo largo y lo ancho de nuestro mundo. Fruto de estos viajes, Josep nos regala la vista con las fotografías que ha sido capaz de captar hábilmente con su inseparable cámara.

La exposición Runas Maiyupi se enmarca en una labor de colaboración habitual de Josep con la Unitat de Medicina Tropical i Salut Internacional Drassanes (hace tiempo que Josep participa en la difusión de las tareas de la Asociación de los Amigos de las Personas afectadas por la Enfermedad de Chagas, con quien colabora la unidad). En este marco, la exposición cobra pleno sentido.

En esta ocasión, Josep recoge y expone  las fotografías que realizó durante su viaje a la región amazónica de Orellana, en Ecuador. Durante quince días tuvo la oportunidad de remontar el río Napo, afluente del caudaloso río Amazonas, y transitar por sus aguas  como si de una carretera secundaria se tratara, con la diferencia que sus propias manos y la de sus acompañantes constituyeron la fuerza motora que les permitió recorrer el camino.

Josep, en un alto en el camino, limpiando la cámara fotográfica

Josep, en un alto del camino, poniendo a punto la cámara fotográfica

Desde Coca, capital de la provincia de Orellana y punto de embarque, partió el grupo por el río Napo hasta llegar a la desembocadura del río Paña-Yacu, y desde allí continuaron hasta alcanzar la laguna de Pañacocha, donde se encuentra un campamento de cabañas. El viaje por el río se realizó en diversos tipos de canoas, tanto a motor como a remo, y desde el campamento el grupo realizó diversas excursiones por la selva para ver la fauna y la flora. Es impresionante, dice Josep, navegar por aquellos ríos de noche y sin luna. El ruido del motor hacía que algunos peces se asustaran y saltaran a cubierta… Navegando sin luces, de vez en cuando, el que llevaba el timón avisaba y enfocaban con una linterna la orilla: un par de puntitos luminosos “como dos candelitas” brillaban: los ojos de un caimán (…) Y muchos días navegábamos a remo hasta el centro de la laguna para ver amanecer desde allí.

amanecer desde la laguna

amanecer desde el centro de la laguna Pañacocha, en el río Napo

En definitiva, un viaje por el río que les posibilitó, a Josep y sus acompañantes, el acercamiento a un paisaje paradisíaco y a unas gentes selváticas en pleno proceso de occidentalización. La placidez de las aguas, la vegetación y la fauna, la lluvia tropical, los estremecedores atardeceres, la gente del río… son esta vez el atractivo objeto de su siempre certera mirada. Una exposición que nos acerca un poco más a lo hermoso que hay en lo natural, lo sencillo y lo humano.

¡No os la podéis perder!

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