El señor de las moscas de William Golding

EL TRIUNFO DE LA BARBARIE SOBRE LA CIVILIZACIÓN

portada del libro de William Golding

portada del libro de William Golding

El año 2011, entre otras muchas efemérides, se celebró  el centenario del nacimiento de William Golding, uno de los autores ingleses del siglo XX más populares. Dicha popularidad vino de la mano de la concesión del Premio Nobel de Literatura en 1983, cuyo jurado destacó:

«Las novelas e historias de William Golding no son sólo sombrías enseñanzas morales u oscuros mitos sobre el mal y las fuerzas de traición y destrucción. También son relatos llenos de aventuras y color que pueden ser disfrutados como tales, por su alegre narrativa, inventiva y emoción. Sus obras, con la perspicacia de la narrativa realista, y la diversidad y universalidad del mito, iluminan la condición humana del mundo actual»

Sin duda, su obra más conocida es la novela El Señor de las moscas, publicada el año 1954, que sirve para ilustrar a la perfección el sentido de las palabras anteriores. Bajo la apariencia de una entretenida novela de aventuras, El Señor de las Moscas encierra una dramática fábula moral en la que la maldad intrínseca al hombre acaba imponiéndose sobre un estado primigenio de alegría y felicidad. La novelística de Golding encierra cierto trasfondo cristiano, y la novela no es ajena a ello al ilustrar con las desventuras de un grupo de muchachos supervivientes en una isla la caída a la que se ve sometida toda la humanidad.

El argumento de la novela resulta por todos conocido. Ambientada en la época de la II Guerra Mundial, trata de los contratiempos que viven un grupo de escolares, náufragos en una isla desierta. Al principio, empiezan a organizarse para sobrevivir y procurar ser rescatados: procuran hacer una buena hoguera cuyo humo pueda ser divisado por alguna nave, establecen un mínimo orden a partir de asambleas deliberativas, construyen unas rudimentarias chozas, se procuran fruta y bebida… Sin embargo, el ansia del grupo de cazadores por cobrar una pieza, descuidando el encargo de cuidar de la hoguera, así como  el paulatino relajamiento de la mayoría de los miembros del grupo, empiezan a sembrar el desánimo. Pronto la irrupción del miedo, el odio y lo irracional acabará provocando una regresión del grupo a un estado semisalvaje.

Entre los dos protagonistas, Ralph y Jack, se establece una rivalidad que acaba derivando en un odio irracional que propugna la muerte y la desaparición del contrario. En este sentido, Ralph, que encarna el sentido común y el liderazgo democrático, padece el acoso y derribo de Jack, el muchacho del grupo que ejercerá de líder autoritario, cruel y destructivo. Ambos personajes, además de ser antagonistas en su forma de ser, parecen ejemplificar dos sistemas de organización social también antagónicos.Perry, el muchacho discordante del grupo, a causa de su debilidad física, el asma y la miopía, se revela como la voz más inteligente y el aliado incondicional de Ralph, en quien reconoce la única posibilidad de salvación del grupo.  Perry alude al mundo de los adultos como el referente de orden y seguridad que todos anhelan, pero del que progresivamente se van separando ante la impunidad de los actos más crueles, desatándose así un clima de violencia desbordada que se cobrará sus víctimas propiciatorias.

¡Mata a la fiera! ¡Córtale el cuello! ¡Derrama su sangre!

¡Mata a la fiera! ¡Córtale el cuello! ¡Derrama su sangre!

La novela está narrada con una prosa elegante, rica y colorista, y la acción está intercalada de ágiles diálogos entre los jóvenes. Hay fragmentos especialmente exquisitos cuando se describe la naturaleza de la isla  y cuando esta asiste impertérrita a los actos más viles y crueles. Una novela altamente recomendable que plantea de forma descarnada el triunfo de la barbarie sobre la razón y la cultura al que parece que esté condenado el género humano. ¿Estaremos aún a tiempo de salvarnos?


6 responses to “El señor de las moscas de William Golding

  1. La leí hace ya muchos años, y no tengo muy buen recuerdo. Asperísima, creo que el argumento parecía además muy forzado para servir de metáfora. Pero doctores tiene la iglesia, y tampoco será la primera vez que me pregunto dónde tenía yo la cabeza cuando releo una obra y cambio radicalmente de opinión.

    • Hola Jose Luis:
      Curiosamente, yo también la leí hace más de veinte años y, en su momento, me pareció una novela más bien difícil. Leída hoy, con un mayor bagaje a cuestas, me la he leído prácticamente de un tirón y, por encima del argumento, me ha sorprendido la prosa rica, lírica y elegante en muchas ocasiones…

  2. Pues me das argumentos para intentarlo de nuevo.

  3. Dons ja som dos, a mi em passa el mateix, recordo haver-la llegit fa molts anys i no agradar-me gens, de fet crec que no vaig acabar el llibre. Potser també m’apunto a tornar-ho a intentar.

  4. Retroenllaç: El marino que perdió la gracia del mar de Yukio Mishima | CINC SENTITS

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