El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa

EL GATOPARDO O EL NACIMIENTO DE LA COMPASIÓN.

Solo tenemos derecho a odiar lo que es eterno.

portada de la magnífica novela de Lampedusa, un placer para los sentidos

portada de la magnífica novela de Lampedusa, un placer para los sentidos

Probablemente El Gatopardo (1957) sea una obra más conocida por la versión cinematográfica dirigida por Lucino Visconti (1963) que por la propia novela. Sin embargo, quien se acerque al texto literario, descubrirá una espléndida novela ambientada en una Sicilia aletargada donde se recrea el proceso histórico de la unificación italiana así como el consecuente proceso de sustitución de clases en el poder. Don Fabrizio, el Príncipe y señor de la Casa de los Salina, contempla con cierta indiferencia, teñida de resignación, la decadencia de su propia clase social y la desaparición paulatina de su propio mundo. Una burguesía liberal emergente, caracterizada por la codicia y el ansia de poder, irá arrinconando a la clase dominante aunque incapaz de exhibir sus maneras refinadas y distinguidas.

Angelica (Claudia Cardinale) hace su aparición en el palacio de los Salina, despertando la admiración de los presentes por su belleza: el Príncipe Fabrizio (Burt Lancaster),  su sobrino Tancredo (Alain Delon), la hija del príncipe, Concetta (Lucilla Morlacchi)…

Sin embargo, es El Gatopardo una falsa novela histórica pues carece de la voluntad divulgativa que habitualmente caracteriza a este subgénero. Aunque aparecen momentos decisivos de la unificación italiana (el desembarco de Garibaldi en Marsala, el Plebiscito, la sustitución del rey Fernando por Vittorio Emanuelle…), su función fundamental es la de situar al Príncipe Don Fabrizio y al resto de personajes en una difícil tesitura y mostrar cómo se adaptan a las nuevas circunstancias. En este sentido, frente a la asunción de la propia decadencia de Don Fabrizio, contrasta la figura del sobrino Tancredo quien, arruinado, ve en la inestabilidad del momento la oportunidad de progresar económicamente y labrarse un futuro político. Es precisamente Tancredo quien acuña la conocida sentencia lampedusiana: Si queremos que todo siga igual, es necesario que todo cambie.

Tomasi di Lampedusa (1896-1957), autor de El Gatopardo, su única novela, no llegó a verla publicada en vida

Tomasi di Lampedusa (1896-1957), autor de El Gatopardo, su única novela, no llegó a verla publicada en vida

Más que una novela histórica, la obra de Lampedusa constituye una novela eminentemente elegíaca. La presencia de la muerte es constante a lo largo del texto, de principio a fin. Es precisamente esa conciencia la que obliga a evolucionar interiormente a Don Fabrizio (personaje escéptico, que vive en una especie de aislamiento voluntario) del desagrado que experimenta frecuentemente por familiares y amigos a una compasión por todo aquello que le rodea. La novela posee un intenso tono nostálgico: ya maduro, Don Fabrizio rememora su juventud y el esplendor de su casa, consciente de la próxima llegada de la muerte (y con ella, la muerte de todo su mundo) y la desolación de sus posesiones. A pesar de ello, no se trata de un texto monótono o aburrido, sino, al contrario: la perspectiva adoptada por el narrador, focalizada prioritariamente en el Príncipe, es de una fina ironía, sobre todo cuando se recrean los acontecimientos históricos y los desasosiegos de los personajes ante los cambios.

Más que una obra de acción, constituye El Gatopardo un ejemplo de novela descriptiva y de recreación de ambientes, así como de atinado análisis psicológico. Destaca además una intensa sensualidad (mezclada en muchas ocasiones con la podredumbre, el sexo o la propia muerte), tanto en la descripción de las bellas mujeres (Angélica, su madre, las amantes de don Fabrizio…) como en la de la decoración y el mobiliario de los salones de los palacios, los olores de los jardines, los sabores de los manjares sobre las copiosas mesas…El autor presta una especial atención a los objetos que rodean al Príncipe que, en ocasiones, parecen adoptar vida propia.

una significativa escena de la película: el Príncope Fabrizio ante La muerte del justo de Greuze

una significativa escena de la película: el Príncipe Fabrizio ante La muerte del justo de Greuze

En resumen, la lectura de El Gatopardo, narrada con una prosa rica y elegante, constituye una placentera experiencia tanto para el intelecto como para los sentidos. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un texto literario. Simplemente, magnífica.

3 responses to “El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa

  1. Magnífica también tu reseña. Es una novela extraordinaria, y para el capítulo de la muerte no encuentro calificativos.

  2. Retroenllaç: El Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa « clublarena

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